Recursos emocionales
En esta sección encontrarás recursos para aprender, entender y acompañar , tanto a ti mismo como a la otra persona. ( Basados en experiencias humanas .
Recalcando que esta información está basada en experiencias e historias humanas vividas, no bajo la influencia de profesionales, quienes son totalmente indispensables en el acompañamiento de esta enfermedad.
Cómo sostenerte emocionalmente cuando todo se queda grande
El duelo más grande: entender lo que estás sintiendo .
Primeros pasos si te acaban de dar el diagnóstico
Recibir un diagnóstico cambia todo de golpe. La sensación puede ser de shock, miedo, confusión y vacío, y es completamente normal sentirse así. No se trata de “resolver todo” de inmediato, sino de tomar pequeñas acciones que te devuelvan calma y control poco a poco.
Cómo afrontarlo paso a paso:
1. Respira y acepta el primer momento
Está bien sentirse bloqueada, asustada o confundida. No intentes procesarlo todo a la vez; tu cuerpo y tu mente necesitan tiempo para adaptarse.
2. Infórmate con cuidado
Busca fuentes fiables y prácticas, y evita sobrecargarte con información de golpe. Elige solo lo esencial: medicamentos, citas médicas, cuidados inmediatos.
3. Prioriza lo que puedes hacer hoy
Haz una lista de pequeñas acciones posibles: preparar la comida, organizar la medicación, dar un paseo corto. Cada acción es un paso hacia la sensación de control y seguridad.
4. Crea un espacio de contención emocional
Ten a mano un diario, una canción que te reconforte, un objeto que te dé calma. Son pequeños refugios que sostienen tu bienestar emocional.
5. Busca apoyo inmediato
Contacta a alguien de confianza, un familiar o un grupo de apoyo. Incluso una llamada breve puede disminuir la sensación de soledad y miedo.
6. Establece micro-rutinas
Caminar unos minutos, respirar profundo, beber agua, dedicar 5 minutos a ti misma. Estos hábitos pequeños te ayudan a recuperar estabilidad y seguridad emocional.
Recuerda: Cada paso, aunque sea pequeño, cuenta. No se trata de hacerlo todo perfecto, sino de crear calma, estructura y apoyo mientras aprendes a vivir con la nueva realidad.
Hay días en que el peso del cuidado, de la enfermedad o simplemente de la vida parece insoportable, y sentirlo así no te hace débil. Sostenerse emocionalmente no es “ser fuerte” todo el tiempo, sino encontrar formas concretas de mantenerte a flote paso a paso.
Cómo hacerlo de manera práctica:
1. Reduce la perspectiva
Cuando todo parece demasiado, enfócate en una cosa a la vez. Por ejemplo: hoy solo me concentro en dar de comer o en acompañar a la persona un momento. Lo demás puede esperar.
2. Haz un inventario de recursos inmediatos
Identifica lo que puede darte calma ahora: un amigo al que llamar, un paseo corto, un té caliente, música que te guste. Tener esto presente te da sensación de control y apoyo.
3. Establece límites suaves
Aprender a decir “ahora no puedo” o “necesito un momento” no es egoísmo; es protección emocional. Pequeños límites diarios evitan que te satures y te ayudan a sostenerte más tiempo.
4. Micro-pausas conscientes
Cada 1–2 horas, detente 1–2 minutos: respira profundo, cierra los ojos y repite mentalmente algo como: “Estoy aquí, puedo con esto un momento más”. Pequeños descansos reducen el estrés acumulado.
5. Registra pequeños logros
Incluso un gesto simple como “pude sonreír hoy” o “respiré sin juzgarme” es un triunfo. Apuntarlo te da perspectiva y te recuerda que cada paso, por pequeño que sea, cuenta.
6. Recuerda que no estás sola
Aunque el día sea abrumador, siempre hay alguien o algo que puede acompañarte: un mensaje, un grupo de apoyo. Buscar apoyo es parte de sostenerte, no un signo de debilidad.
Consejo final: Sostenerse emocionalmente no significa cargar con todo; significa organizar lo que puedes controlar, cuidarte y aceptar ayuda cuando la necesitas. Cada acción consciente, por pequeña que parezca, te fortalece.
El duelo que atraviesas no tiene reloj ni reglas, y no hay forma de “superarlo” de golpe. Lo que sí puedes hacer es acompañar cada emoción con atención y cuidado, entendiendo qué te está diciendo tu cuerpo y tu corazón en cada momento.
Cómo afrontarlo paso a paso:
1. Permítete sentir todo
La tristeza, la culpa, el miedo o incluso la rabia forman parte de tu proceso. No reprimas nada ni trates de acelerar el duelo. Cada emoción es una señal de amor y de humanidad.
2. Ponles nombre
Escribe o di en voz alta: “Estoy triste”, “Estoy enfadada”, “Estoy agotada”. Nombrarlas te ayuda a verlas con claridad y a no dejar que te arrastren.
3. Escucha qué necesita cada emoción
• Miedo → necesita seguridad y certezas pequeñas.
• Tristeza → necesita descanso y contención.
• Frustración → necesita acción o establecer límites.
Reconocer lo que cada emoción pide te da herramientas para responder de forma amable contigo misma.
4. Usa tu cuerpo para procesarlas
Caminar, respirar profundo, estirarte o simplemente sentarte con los ojos cerrados permite que las emociones se descarguen sin bloquearse en tu mente.
5. Crea pequeños rituales de cuidado y recuerdo
Una foto, un objeto, una canción, escribir unas líneas… gestos simples que conecten con lo que amas y te den un espacio seguro para sentir.
6. Busca apoyo humano
No estás sola. Compartir tu experiencia con alguien de confianza, un grupo o una comunidad reduce la carga emocional y te recuerda que es válido pedir ayuda.
7. Registra y observa
Llevar un diario o notas cortas sobre lo que sientes y cómo respondes te permite ver avances pequeños, reconocer patrones y darte crédito por cada paso que das.
Recuerda: No se trata de “superar” el duelo, sino de atravesarlo con atención, comprensión y ternura, aprendiendo de cada emoción y cuidando de ti mientras lo haces.
Cómo sostener tu energía emocional en momentos críticos
Hay días en los que todo parece demasiado: el cuidado, la incertidumbre, la presión… y sentirte desbordada es normal. Mantener tu energía emocional no significa ser fuerte todo el tiempo, sino crear estrategias para recuperarte y sostenerte cuando las emociones son intensas.
Pasos prácticos:
1. Identifica el momento crítico: toma nota de cuándo y por qué te sientes abrumada. Reconocerlo es el primer paso.
2. Respira y conecta con tu cuerpo: inhalaciones profundas, estiramientos o un breve paseo ayudan a liberar tensión acumulada.
3. Micro-pausas conscientes: incluso un minuto para cerrar los ojos y respirar profundamente puede hacer una gran diferencia.
4. Divide lo que necesitas hacer: enfócate solo en lo esencial ahora; lo demás puede esperar.
5. Usa apoyos inmediatos: llamar a alguien, escuchar un audio calmante, tomar un té. No estás sola.
6. Reflexiona después: reconoce tus esfuerzos y pequeños logros; cada acción consciente fortalece tu resiliencia.
Cómo acompañar sin perder tu identidad
El cuidado puede absorber tu tiempo y energía, y es fácil sentir que te pierdes a ti misma/o. Mantener tu identidad significa recordarte quién eres fuera del rol de cuidadora y proteger tus necesidades emocionales.
Pasos prácticos:
1. Reserva momentos para ti: aunque sean cortos, dedícalos a algo que disfrutes o te reconecte contigo misma/o.
2. Haz una lista de tus valores y gustos: leerla o revisarla cuando sientas que te pierdes te ayuda a reconectar con tu esencia.
3. Integra micro-hábitos de autocuidado: música, un paseo, escribir unas líneas sobre tus emociones, tomar un snack saludable.
4. Comunica tus límites con claridad: no tienes que estar disponible siempre; decir “necesito un momento” protege tu bienestar.
5. Busca espacios de apoyo: un grupo de cuidadores, un amigo, tu comunidad. Compartir experiencias te recuerda que tu vida y emociones importan.
6. Celebra pequeños logros personales: cualquier acción que sea solo tuya, por mínima que parezca, refuerza tu identidad y autonomía.
Sé que en ningún momento he puesto una “solución mágica” para lo que estás viviendo, y tampoco es mi intención. Mi objetivo es acompañarte un poquito, recordarte lo importante que eres y que tu bienestar también cuenta.
Cada recurso aquí está pensado para darte apoyo, aunque sea en pequeñas dosis, y para que sepas que no estás sola/o.
Si en algún momento tienes alguna pregunta, algo que crees que falta o quieres compartir tu experiencia, no dudes en comentármelo abajo. Me encantará escucharte y ayudarte en lo que pueda.
QueridaMente
CONTACTO
ESCRÍBEME PARA CUALQUIER COMENTARIO O DUDA
mentesqueridas@gmail.com
© 2025. All rights reserved.